Parece el gobierno más preocupado por dar la vuelta a la tortilla que por garantizar la igualdad de derechos y los mejores resultados en la educación. Todo indica que no quieren tanto luchar contra el fracaso como certificarlo y servirse de él para legitimar un sistema que segregue a los alumnos y produzca y reproduzca las desigualdades sociales. La combinación del mantra del esfuerzo con políticas de recorte de programas compensatorios, reducción del tronco común, estratificación de la escuela pública (bachillerato de excelencia) y un mensaje inequívoco de preferencia por la privada expresa una idea de fondo: que unas personas valen más que otras y que eso se ve ya desde la más tierna infancia. Una combinación de elitismo y reproducción inspirada quizá en el evangelio de Mateo: Serán muchos los llamados y pocos los elegidos (22:14), y felices con ello, porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado (25:29).

Tomado del artículo ¿ Adónde quiere devolvernos Wert ? publicado por Mariano Fernández Enguita en su blog.

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