Montag se sintió a gusto y cómodo.

– ¿Por qué no estás en la escuela? Cada día te encuentro vagabundeando por ahí.

– ¡Oh, no me echan en falta! – contestó Clarisse -. Dicen que soy insociable. No me adapto. Es muy extraño.En el fondo, soy muy sociable. Todo depende de lo que se entienda por ser sociable, ¿no? Para mí, representa hablar de cosas como éstas. – Hizo sonar unas nueces que habían caído del árbol del patio -. O comentar lo extraño que es el mundo. Estar con la gente agradable. Pero no considero que sea sociable reunir a un grupo de gente y, después, no dejar que hable. Una hora de clase TV, una hora de baloncesto, de pelota base o de carreras, otra hora de transcripción o de reproducción de imágenes, y más deportes. Pero ha de saber que nunca hacemos preguntas o, por lo menos, la mayoría no las hace; no hacen más que lanzarte respuestas, ¡zas!, ¡zas!, y nosotros sentados allí durante otras cuatro horas de clase cinematográfica.

Tomado de Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

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